Nada se puede interponer entre un gato hambriento y su comida favorita, ni siquiera una pared de nieve.

Después de una tormenta de nieve en la provincia de Quebec. La nevada había formado un pequeño muro de nieve en la entrada de la casa de Ann. Cuando la dueña salió a avisar a su gato que estaba en el exterior, de que entrara y comiera su comida favorita. El animal en vez de dar un salto y entrar en la vivienda como hubiese sido lo mas lógico, prefirió entrar atravesando la estructura de nieve.

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